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NATURA, DISSENY I INNOVACIÓ,
1994
Un diálogo entre materiales y ambiente. Diseñar la protección: observación, modelos, soluciones en la tarea del Centro de Investigación del Instituto Europeo de DiseñoLa
solución a todo problema específico de diseño requiere, por parte del grupo de
trabajo que lo afronta, la posesión certera de un patrimonio de reflexiones y
de elecciones metodológicas generales. El diseño de un objeto, de un sistema,
de un proceso productivo, presupone un cuadro de orientación global cuya
validez va más allá de las ocasiones de diseño puntuales y no indica las
soluciones, sino el camino conceptual que hay que seguir en la búsqueda de
respuestas concretas.
Para
el Centro de Investigación del Instituto Europeo de Diseño (CRIED), estos dos
polos (la «brújula» conceptual y la especificidad de los problemas) están
representados respectivamente por la metodología biónica y por la investigación
aplicada. La primera es el resultado de una actividad de investigación y
recopilación que se puso en marcha en 1976 y que ha ido afinándose y
profundizándose durante los años sucesivos hasta constituir un conjunto
coherente y un desarrollo continuo de informaciones, de datos, de metodología
de trabajo, que giran en torno a la observación de la naturaleza y de las
estructuras materiales del mundo animal y vegetal. Esta observación, precisa y
selectiva, sirve para identificar (considerando el origen de todo problema de
diseño específico) determinadas soluciones —de forma, de material, de proceso—
existentes en la naturaleza por responder a exigencias particulares.
De la
observación de estos «objetos naturales» (esqueletos de animales, troncos
vegetales, sistemas de circulación y distribución de líquidos alimentarios,
procesos de intercambio entre organismos y ambiente) no emanan préstamos inmediatos
de soluciones formales o funcionales: la atención se concentra más bien en las
relaciones entre la forma natural y la
distribución de la materia dentro del«objeto», en las relaciones entre las
partes constitutivas de un miembro articulado o de un conjunto de órganos y,
sobre todo, en la manera en que las partes, la calidad y la distribución del
material, la subdivisión y la coordinación de los diversos elementos colaboran
en la solución de un problema funcional identificado como central.
Por
lo tanto, no se trata de obtener una sugerencia de la naturaleza, sino de
construir un modelo de referencia para la solución de un problema, sobre la
base de la observación de los datos naturales. El modelo no es un objeto, es la
premisa para llegar a la definición de un objeto, para delinear sus
características de una manera adecuada a los requisitos. El diseño propiamente
dicho en este punto todavía no ha entrado en juego, únicamente ha encontrado su
cuadro de referencia. El diseño conserva de lleno su importancia precisamente
porque no se convierte en una «copia» más o menos refinada de la naturaleza,
sino que encuentra en esta naturaleza un terreno concreto de base.
Al
final de la operación, cuando el diseño se lleva a la práctica en la definición
articulada (incluso constructiva en el sentido técnico) de un objeto artificial
inspirado en la metodología biónica, el patrimonio conceptual de conjunto
resulta a la vez enriquecido por la experiencia de una nueva solución
específica: se cierra el círculo, y de la investigación aplicada entran al
circulo informaciones metodológicas generales, preciosas para el patrimonio de
cultura del diseño que constituirá la base de las futuras investigaciones.
La
metodología biónica se interesa, pues, por las funciones antes que por los
objetos naturales en sí, es un terreno de búsqueda de las relaciones entre los
objetos y de la interacción entre el ambiente y los materiales de los que están
hechos tos objetos. El campo concreto del diseño que tiene como función proteger
(proteger una construcción de los agentes atmosféricos, una parte del
cuerpo humano de los golpes, una porción de territorio de la contaminación
acústica) es particularmente apto para ilustrar la multiplicidad y la riqueza
de soluciones que estos instrumentos conceptuales permiten desarrollar.
Diseñar
la protección en términos de diálogo entre los materiales y el ambiente
significa, antes que diseñar objetos, diseñar la estrategia para restablecer un
equilibrio. Los estímulos (o las agresiones) del ambiente hacia el objeto de la
protección tienden de hecho a alterar un equilibrio preexistente. El objetivo
del diseño es el permitir (mediante un producto, un sistema, un proceso)
restablecer el equilibrio con el ambiente, a favor del objeto de protección.
En la
actividad del CRIED este filón particularmente fecundo de resultados está
representado por una gama de diseños que va desde el mundo de la arquitectura
al del packaging, incluyendo toda la gama de las tecnologías productivas
y de los usos.
En el
caso del sistema diseñado en el año 1991 para La Magona d'Italia (figs. 1 y 2),
la protección se aplica a las construcciones preexistentes como una segunda
piel, una piel constituida por la composición de plafones modulares
autoportantes, que se superpone a las paredes existentes y que no sólo refuerza
las condiciones de resistencia a los agentes atmosféricos, sino que también le
aumenta las cualidades estéticas. Como toda piel natural, añade las funciones
comunicativas a las funciones primarias de protección, aceptando una variedad
de texturas superficiales y de colores que permiten la realización de
una rica gama de variantes: una protección «personalizada» adecuada a los
niveles estéticos requeridos por la arquitectura.
También
en el ámbito arquitectónico se muestra otro diseño de protección (figs. 3 y 4):
otra barrera, la lámina de acero como material base, aunque esta vez el
objetivo no se refiere a la arquitectura, sino al territorio. Se trata de una
barrera acústica destinada a aislar el ruido del tráfico viario. El modelo
biónico en el que se basa la solución adoptada es el de las estructuras
celulares, que sugiere la posibilidad de interponer numerosas barreras a la
propagación del sonido, adaptando al mismo tiempo la forma de las barreras a la
imprevisible variedad de las configuraciones del territorio.
Pero
el concepto de protección no se acaba en el de la barrera: conecta y se
sobrepone con otra función, una de las más ricas en aplicaciones en el mundo
del diseño: la función del embalaje. Embalaje, en sentido amplio, como sistema
que custodia el objeto de protección; por tanto, también embalaje del cuerpo
humano. El casco para motociclistas, constituido por una serie de secciones
articuladas (figs. 5 y 6), extrae de la observación de la naturaleza y de las
leyes de la mecánica un concepto de diseño inédito: la protección no como
interposición de defensas rígidas, sino como optimización de la disipación de
la energía. Tal y como pasa con las placas óseas del cráneo de los recién
nacidos, las secciones del casco en caso de impacto se desplazan las unas sobre
las otras y desarrollan una protección eficaz precisamente gracias a su
capacidad de cambiar de forma. Protegen el cuerpo según unas características
—adaptabilidad, elasticidad, cambio de forma— típicas de los tejidos corpóreos,
que constituyen por sí mismos un «embalaje» eficiente para el conjunto.
Otra
característica fundamental del modelo natural de la protección es el eficiente
acoplamiento de los diversos materiales de donde se obtiene la flexibilidad, la
ligereza y la resistencia. Diseñar un acoplamiento eficiente (fig. 7) equivale
a dar vida a un nuevo material, que en este caso hará de embalaje para
artículos pesados y particularmente frágiles y que también se puede utilizar
para hacer contenedores de transporte o estructuras para exposiciones
temporales.
![]() 1. Catálogo CRIED, ficha «La piel del edificio».
2. Catálogo CRIED, ficha «La piel del edificio». Una «piel» autoportante que se adapta a l0s edificios, protegiéndoles y renovándoles incluso la imagen, formada por plafones modulares equipados, unidos por un sistema simple de juntas y ribetes. (Diseño de Eduardo Sesti de Azevedo y Riccardo Zarino; encargo de La Magona d'Italia; 1991.) 3. Catálogo CRIED, ficha: «Protección acústica ambiental». ![]() 4. Catálogo CRIED, ficha «Protección acústica ambiental». Una barrera contra
la contaminación sonora del tráfico que
se preocupa también del impacto estético
y ambiental de la estructura de protección.
(Diseño de Carla Pantoja Giuliano y de Yang
Young-Wan con Giuseppe Bazzo; por encargo
de La Magona d'ltalia, Florencia, y Porta
Siderurgica, Buccinasco; 1990.)
5. Catálogo CRIED, ficha «Casco para motociclistas». 6. Catálogoo CRIED, ficha «Casco para motociclistas». La protección de los tejidos más delidados del cuerpo humano inspirado por la solución natural del problema mecánico de la distribución de la presión del choque: el desplazamiento de las sesiones móviles de la estructura de protección. (Diseño de Carlo Bombardelli con Ricardo Dall'Acqua, Maurizio Maurian, Mario Martinuz, Massimo Mutti; con la colaboración del Laboratorio CSI Montedipe, Bollate; 1986.) 7. Catálogo CRIED, ficha «Materiales acooplados flexibles». Un acoplado que, de hecho, es un nuevo material, nuevo material, gracias a sus características de resistencia, ligereza y flexibilidad de uso y gracias a la facilidad con que puede ser insertado en formas y aplicaciones distintas. (Investigación de Luisa Morfini, Jan Puylaert, Elisha Lewi, Franco Lodato; encargo de La Magona d'ltalia; 1988.) Algunas investigaciones del CRIED se han ocupado de embalajes en el sentido más estricto de la palabra: contenedores, cuyas características técnicas son específicamente funcionales por ser usados en una determinada categoría de mercaderías. Por ejemplo el packaging destinado a la fruta (figs. 8 y 9), partiendo del estudio de los «packagings naturales» de las vainas, de los gajos de los cítricos, de la disposición interna de las semillas de las granadas, crea un sistema particularmente eficaz en la confección más que en la conservación y el transporte. La célebre broma de Bruno Munari (que en Artista y designar describía en el año 1966 las naranjas y los guisantes como ejemplo de packaging) adquiere el sentido de una indicación concreta, divertida y fecunda a la vez: de la forma de la fruta nace la forma de su embalaje. Una
vez más, proteger no significa quedarse atado a un material rígido, sino
escoger una forma de protección según la situación y, por lo tanto, dirigirse,
si cabe, incluso a un material de consistencia variable, elástico en el sentido
literal y técnico de la palabra. Es el caso del envase para una línea de
productos cosméticos (figs. 10 y 11), que se dilata según la cantidad de
producto contenido. Es una idea que proviene de la observación de los tejidos
vegetales y del cuerpo humano, cuya capacidad de variar la forma según las
situaciones de uso es una de las ventajas principales desde el punto de vista
del diseño: significa ahorro de espacio en el almacenamiento y en el
transporte, mínimas dimensiones después del uso, completa reversibilidad de la
forma y, por tanto, posibilidad de ser reutilizado respetando la economía y el
ambiente.
Pero
el concepto de protección adquiere su valor más amplio cuando entran en juego
los sistemas de protección del territorio. Ya no se trata de crear barreras
flexibles o eficientes, sino de hacer interactuar la naturaleza y lo artificial
creando sistemas propiamente mixtos: en el proyecto de raíces artificiales
destinado a la consolidación de las pendientes inestables (figs. 12 y 13), un
conjunto de elementos ligeros se opone al fenómeno de la erosión repitiendo a
escala sistemática el efecto de las raíces de las plantas, sustituidas por un
conjunto calculado con precisión de estructuras ligeras ancladas y conectadas
por hilos, redes y telas insertadas en el terreno que hay que proteger. La
protección ya no es una cosa externa, sino una cosa intrínseca (aunque
artificial) al terreno mismo.
El
análisis de los sistemas naturales llevado a las últimas consecuencias sugiere
proyectos que son al mismo tiempo revolucionarios y están en línea con las
soluciones naturales más habituales: el drenaje del agua salina que causa la
desertización del territorio (y de esta manera se protege el terreno) se hace
mediante la instalación de una serie de «árboles sintéticos» (figs. 14 y 15)
que repiten de una forma sistemática el proceso de absorción del agua y de
evaporización —inspirado por la acción coordinada de los aparatos de las raíces
y de las hojas de los vegetales—, de los intercambios gaseosos que se dan en
las branquias de los peces y en los pulmones de los mamíferos, reproducidos con
métodos y materiales artificiales.
8. Catálogo CRIED, ficha «Embalaje para una larga conservación».
9.Catálogo CRIED, ficha «Embalaje para una larga conservación». Una segunda piel, una segunda cáscara, un packaging artificial que
mantiene la eficiencia de los packagings naturales que desarrollan las mismas funciones, amplificando las capacidades según las necesidades de la distribución en el mercado moderno. (Diseño de Maria Clara Ortiz con Sergio F. Grijalva; 1990.)
10. Catálogo CRIED, ficha «Contenedor elástico». 11. Catálogo CRIED, ficha «Contenedor elástico». El máximo de volumen y el mínimo de superficie: la idea (no la forma) de este contenedor para productos cosméticos viene del análisis de las pompas de jabón y de los tejidos celulares: la forma varía según la cantidad del producto contenido y según la fuerza con la que mano presiona el envase. (Diseño de Jorg Cruel, Anna Luiza de Sa Cavalcanti, Luis Roberto Marques de Silveira; 1992.)
12. Catálogo CRIED, ficha «Raíces artificiales».
13. Catálogo CRIED, ficha «Raíces artificiales». Las «Raíces artificiales» son el aislamiento de una cualidad específica
de las raíces naturales (la capacidad de anclar el terreno protegiéndolo de los desmoronamientos), desarrolla eficazmente para el uso de materiales adecuados que se insertan íntimamente en los materiales naturales (tierra, piedras) no para
alterar la naturaleza, sino para defenderla y preservarla de la descomposición. (Diseño de Luis Roberto Marques
da Silveira con Ottavio di Blasi; asesoramiento de Marina Nova; 1992.)
14. Catálogo CRIED, ficha «Árbol sintético». 15. Catálogo CRIED, ficha «Árbol sintético». Mínimo gasto de energía, máxima ventaja para el ambiente: el «árbol sintético» hace un drenaje eficaz del agua salina del terreno, haciendo posible su fertilización y permitiendo la recuperación de la sal; un proyecto que es, por encima de todo, un método completo de descripción de la modalidad de plantación de l0s árboles artificiales y de la excavación del terreno. (Diseño de Don Carson, University of Canberra, con Marina Nova; asesoramiento de Marco Madella, Museo Archeologico di Como, y Carlo Tognoni; 1992.) |
Sobre l'autor
CARMELO DI BARTOLO
Dissenyador Industrial i Director de
l'Instituto Europeo di Design de Milà. Creador del Centre de Recerca
d'Estructures Naturals. Autor de Models
biònics.
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