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2000
La televisi贸n: 驴una ventana abierta al mundo?La presencia de la mujer en los noticiarios televisivos1
Millones de ciudadanos conocen la actualidad, opinan y act煤an pol铆ticamente
a trav茅s de su experiencia medi谩tica de la misma. La televisi贸n se ha
convertido en una forma de mediaci贸n entre una realidad demasiado compleja para
ser conocida en su totalidad y un ciudadano que no est谩 en disposici贸n de
conocerla socialmente por experiencia directa y organizada. El noticiario
televisivo es el mejor ejemplo de esta funci贸n de mediaci贸n y act煤a como una
forma de presentaci贸n de la actualidad en la que los actores sociales, las
instituciones y los colectivos sociales tienen una v铆a de acceso directo a la
esfera p煤blica.
Este art铆culo pretende ser una reflexi贸n sobre la funci贸n de mediaci贸n del
noticiario televisivo, en el marco de una cultura audiovisual dominante, y
ofrece un an谩lisis de caso: la representaci贸n de los g茅neros femenino y
masculino en el discurso de actualidad del noticiario televisivo.
Televisi贸n y cultura audiovisual: una
representaci贸n hegem贸nica de la
realidad
Al terminar el siglo XX nos esforzamos en pensar, o quiz谩s ser铆a m谩s
adecuado afirmar que nos esforzamos en reconsiderar, la cultura de nuestros
d铆as. En el transcurso de todo el siglo, el debate y la cr铆tica sobre nuestra
cultura han sido una necesidad del pensamiento occidental ante una realidad
constantemente en cambio, en la cual el sistema cultural ha experimentado un
proceso continuo de diversificaci贸n en varios niveles, en proceso de
competici贸n y suplantaci贸n, en el marco de un conjunto acelerado de mutaciones
de su contexto hist贸rico. El sistema cultural ha sido un sistema inestable en
el que los grandes problemas contin煤an abiertos sin respuestas definitivas, y
en el que el debate se ha situado m谩s en los interrogantes que en la valoraci贸n
de soluciones definitivas vinculadas a 茅pocas culturales estables.
En los 煤ltimos a帽os, el inter茅s de la mayor parte de los analistas se ha
centrado en dos 谩reas de debate: la cultura audiovisual y las tecnolog铆as
digitales. Si la cultura ha sido un mirador privilegiado para contemplar y
debatir nuestra sociedad, la que hemos heredado y la que estamos
protagonizando, la cultura audiovisual y la mutaci贸n progresiva, pero radical,
provocada por la tecnolog铆a de la sociedad de la informaci贸n, se han convertido
tambi茅n en miradores privilegiados desde los que contemplar a los principales
actores culturales actuales, al mismo tiempo que protagonizan sus principales
interrogantes. Todo colectivo social representado a trav茅s de actores
individuales, de grupos sociales o de instituciones tiene en estas dos formas
de cultura un reto esencial para expresarse socialmente y proyectarse en la
esfera p煤blica.
La cultura audiovisual, como forma m谩s consolidada de producci贸n cultural y
con p煤blicos m谩s universales, se ha transformado en un sistema cultural de
primera magnitud que refleja la posici贸n de estos colectivos sociales en un
imaginario ampliamente compartido. La cultura audiovisual se encuentra asociada
a la industria de la cultura, pero forma parte de un sistema cultural visual
m谩s gen茅rico, al que los medios de comunicaci贸n se a帽aden con sus formas
particulares de expresi贸n, y, a su vez, adaptando y transformando otros
referentes culturales. La cultura audiovisual es un referente necesario para
pensar nuestra sociedad, ya que ha dado lugar a un marco de construcci贸n de las
representaciones de las experiencias sociales a trav茅s de todo tipo de
lenguajes. Este marco de construcci贸n de representaciones es un referente para
la producci贸n de los imaginarios colectivos y de las conciencias individuales.
En la cultura audiovisual, y preferentemente a trav茅s de los medios de
comunicaci贸n, el p煤blico puede ver c贸mo una determinada industria cultural y sus
profesionales los representan socialmente, ya que no pueden expresarse
p煤blicamente sin esta mediaci贸n institucional. En este sentido, podemos afirmar
que algunos colectivos y algunas identidades sociales e individuales que quedan
excluidas de la cultura audiovisual se representan como marginales o externos a
la generalidad cultural, iniciando un proceso de distanciamiento respecto a la
estera p煤blica, a modo de un proceso de extinci贸n progresiva. En sentido
contrario, el dominio del sector audiovisual abre las puertas hacia una
hegemon铆a social prevalente.
De forma breve podemos llegar a una primera propuesta: tambi茅n se puede
entender la cultura audiovisual como una forma relevante de mediaci贸n social
que establece relaciones de dominio, en tanto que forma de representaci贸n y de
presencia cultural, entre los actores que act煤an y se relacionan socialmente.
Esta perspectiva nos permite divisar la importancia actual del estudio de
c贸mo las clases sociales, las instituciones, las identidades de grupos y
colectivos son representadas medi谩tica y audiovisualmente. Desde esta
perspectiva, podemos disfrutar de una mirada estrat茅gica que nos permite
analizar la relaci贸n que se establece entre la cultura audiovisual y lo que es
socialmente activo o lo que puede quedar excluido. El concepto de mediaci贸n se
torna en este momento en un componente central de reflexi贸n cultural.
La televisi贸n: una mediaci贸n entre la realidad y
los ciudadanos
Una de las principales 谩reas de desarrollo de la investigaci贸n comunicativa actual es el estudio de la mediaci贸n que los medios de comunicaci贸n establecen entre la realidad y los ciudadanos. La investigaci贸n parte desde una perspectiva general en el conjunto de la investigaci贸n comunicativa actual: los medios de comunicaci贸n, y preferentemente la televisi贸n, se han convertido en una instituci贸n central (una instituci贸n de instituciones) en la actual configuraci贸n del sistema social, ya que son el 煤nico mecanismo de mediaci贸n entre los ciudadanos que necesitan conocer su entorno social y una realidad social progresivamente m谩s compleja. Los noticiarios televisivos se han convertido en el agente m谩s poderoso de esta acci贸n de representaci贸n de la realidad social y el punto privilegiado de encuentro entre el ciudadano y la representaci贸n social de la realidad. La televisi贸n, y los noticiarios televisivos, han sido objeto de un intenso
y constante debate destinado a averiguar qu茅 influencia social tienen y cu谩l el
alcance de su intervenci贸n en la pol铆tica, en la representaci贸n de la
actualidad, en la formaci贸n de la opini贸n p煤blica y de la cultura de nuestros
d铆as. El debate se ha centrado sobre todo en la perspectiva de los efectos de
la televisi贸n sobre la sociedad y en los estudios de la recepci贸n por parte de
las audiencias televisivas. Para comprender la funci贸n social de la televisi贸n
es necesario tener en cuenta dos factores: la gente utiliza la televisi贸n seg煤n
sus necesidades y seg煤n sus expectativas (motivaciones, finalidades,
actitudes), pero como usuarios deben someterse a los l铆mites de la oferta televisiva
(los modelos y formatos de la televisi贸n). Es decir, los usos sociales de la
televisi贸n, como los del resto de los medios de comunicaci贸n, tienen su origen
en el sistema social, pero establecen sus l铆mites en el sistema comunicativo.
Esta relaci贸n dial贸gica entre necesidades y oferta da lugar a una de las
funciones m谩s caracter铆sticas de la comunicaci贸n de masas que se sit煤a en las
propias ra铆ces de lo que hace la gente con la televisi贸n: la mediaci贸n. Por mediaci贸n se entiende la funci贸n de complementariedad
que cumplen los medios de comunicaci贸n, por la cual la audiencia tiene acceso a
unos conocimientos sociales y a unos comportamientos culturales que no puede
obtener por experiencia directa, pero que le son necesarios para llevara cabo
la pluralidad de las actividades cotidianas. El ciudadano de hoy en d铆a, para
ejercer su condici贸n, no dispone de libre acceso a las instituciones pol铆ticas
ni a mecanismos de formaci贸n de las opiniones mayoritarias: es necesario
utilizar los medios de comunicaci贸n para tener un conocimiento constante de la
evoluci贸n del discurso pol铆tico y para fundamentar una actitud c铆vica activa.
Esta nueva forma de representaci贸n mediada fue descrita por primera vez en
los a帽os 20 por el periodista y psic贸logo social norteamericano Walter Lippmann.
En su conocida obra Public Opini贸n2
nos propone considerar el discurso period铆stico como una representaci贸n de una
pseudorealidad que se sit煤a entre la realidad y el ciudadano. La actualidad
informativa, con sus propias palabras, est谩 formada por 芦ficciones, pero por
ficciones no entiendo mentiras禄3.
La mediaci贸n permite a los ciudadanos adaptarse a la compleja realidad de
nuestra sociedad haciendo de los medios de comunicaci贸n un instrumento que
permite a 芦esta misma criatura inventar formas de ver lo que el ojo no puede
ver, escuchar lo que no escuchan nuestras orejas, pensar masas inmensas e
infinitesimales, explicar y separar m谩s asuntos de los que es capaz de
recordar. Poco a poco se construye dentro de su cabeza una especie de imagen
del mundo que queda fuera de su alcance禄4. Desde esta perspectiva,
la creaci贸n de un pseudoentorno -llamado ahora mediaci贸n- implica representar
la realidad a trav茅s de formatos medi谩ticos, y por medio de la representaci贸n
se llega a construir la realidad social. La televisi贸n, y el noticiario
televisivo, son un exponente principal de esta l贸gica de los medios de
comunicaci贸n: lo representado no refleja la realidad tal y como es, sino que la
construye seg煤n el modo en que un grupo profesional y unos medios de
comunicaci贸n seleccionan y tratan segmentos de la realidad que llegan al p煤blico
en formatos que le son preconocidos. En el noticiario televisivo es necesario
tener en cuenta que estamos ante una ventana abierta al mundo, pero con unas
dimensiones determinadas; es decir, el mundo quedar谩 representado en funci贸n
del tiempo, las cadencias, las formas de representaci贸n y los g茅neros, as铆 como
a trav茅s de las rutinas de selecci贸n del grupo profesional que lo lleva a cabo.
Desde esta perspectiva, la frase de McLuhan seg煤n la cual el m茅dium es el
mensaje adquiere una dimensi贸n adicional (el canal m谩s el formato televisivo)
que da una nueva luz a la comprensi贸n de la funci贸n de mediaci贸n.
La presencia de los g茅neros en la informaci贸n
televisiva
Un ejemplo de la funci贸n de mediaci贸n (1). Breves
apuntes sobre la investigaci贸n internacional
El estudio de la representaci贸n de los g茅neros femenino y masculino en el conjunto de la investigaci贸n sobre los medios de comunicaci贸n ha dado origen a una extensa producci贸n de an谩lisis y de investigaci贸n, a pesar de haberse iniciado muy recientemente. Los a帽os 70 protagonizaron los primeros estudios y su incremento ha sido constante hasta ahora. En primer lugar, podemos identificar un conjunto de dilemas claves que han
experimentado y diferenciado las investigaciones cient铆ficas en el estudio de
los medios de comunicaci贸n y del g茅nero, con especial 茅nfasis en la mujer y la
feminidad. Respecto al tipo de medios, se han centrado b谩sicamente en el cine,
las revistas de mujeres y la literatura popular. La construcci贸n social y
cultural del g茅nero se ha convertido tambi茅n en una de las problem谩ticas con
mayor fuerza en los an谩lisis de la televisi贸n. De manera muy destacable, los
estudios culturales han asumido la teorizaci贸n sobre el g茅nero como una de sus
m谩ximas prioridades, hasta el punto de constituirla en un componente central en
sus an谩lisis de recepci贸n televisiva.
A su vez, las teor铆as feministas han contribuido decisivamente en el
progreso continuado en la conceptualizaci贸n en torno a las discriminaciones por
g茅nero. Concretamente en el campo de la televisi贸n, podemos discernir unas
fases generales en las que, primeramente, se insiste en la infravaloraci贸n de
la mujer tal y como est谩 representada en pantalla (a帽os 70); en segundo lugar,
las identificaciones feministas resistentes con determinados tipos de programas
芦de mujeres禄, especialmente las telenovelas (a帽os 80); para, finalmente, tender
hacia la problematizaci贸n de las categor铆as cerradas que no permiten abarcar la
pluralidad de identidades que configuran la feminidad, la mujer y el
conocimiento que se puede derivar de 茅stas (a帽os 40).
El estudio de los g茅neros femenino y masculino se ha centrado en el
an谩lisis de las relaciones que se establecen entre las audiencias y el m茅dium
televisivo. En este sentido, se han establecido tres niveles anal铆ticos seg煤n
el grado de generalidad en su aproximaci贸n: el primero hace referencia al
m茅dium como tal y se ocupa b谩sicamente de las especificidades de las experiencias
personales de apropiaci贸n y de los rasgos interactivos propios de la televisi贸n
como medio de comunicaci贸n; en segundo lugar, existen las investigaciones que
se centran en la configuraci贸n de los contenidos televisivos enmarcados en la
teor铆a de los g茅neros, o f贸rmulas convencionales de reconocimiento y
diferenciaci贸n (programas de ficci贸n, de entretenimiento, de informaci贸n); por
煤ltimo, la estrategia de acercarse a los productos audiovisuales concretos
posibilita la profundizaci贸n en las pr谩cticas puntuales de recepci贸n, habiendo
entrado previamente en las formas con las que los contenidos son organizados,
seleccionados y presentados.
Las identidades de g茅nero no son unitarias ni fijas, sino que est谩n sujetas
a la variaci贸n hist贸rica, social y cultural. En consecuencia, es necesario
analizar el papel de los sistemas de representaci贸n en la conformaci贸n de las
caracter铆sticas de la masculinidad y de la feminidad tal y como las
experimentan los hombres y las mujeres. Se trata de acercarse a una lectura de
la significaci贸n de las versiones acerca del g茅nero codificadas desde el
imaginario medi谩tico sobre los 芦nuevos hombres禄 o las variantes de la 芦mujer禄.
Por lo tanto, es preciso no menospreciar la pluralidad de las masculinidades y
las feminidades.
Algunas aportaciones sobre la construcci贸n de la masculinidad, aunque
escasas, se constituyen como contrapunto interesante al definir los contenidos
televisivos t铆picamente masculinos a trav茅s de los programas 芦para hombres禄. En
este marco, podr铆amos poner como ejemplo paradigm谩tico los noticiarios
televisivos y los programas de actualidad, o, desde la ficci贸n, los productos
de acci贸n, de sexo expl铆cito y de violencia (Rose, l986; Nixon, 1997).
En el conjunto de los estudios sobre la representaci贸n de los colectivos
sociales en la informaci贸n televisiva, la presencia de los g茅neros se ha
convertido en un 谩mbito de estudio y de reflexi贸n de primera magnitud.
La representaci贸n de las mujeres en los programas de actualidad y,
particularmente, en los noticiarios televisivos ha sido investigada seg煤n si
sus apariciones eran como conductoras, como reporteras o como sujetos de las
noticias. En primer lugar, es necesario partir de la divisi贸n por g茅nero de los
programas factuales masculinos, por un lado, y los programas de ficci贸n
femeninos, por otro. Otro motivo que refuerza esta divisi贸n es que las noticias
no proporcionan informaciones a las mujeres que les permitan aplicar
significativamente conocimientos pr贸ximos a sus experiencias cotidianas. Eso
explicar铆a su falta de inter茅s por estos programas. Morley (1988) demuestra
c贸mo las mujeres prefieren las noticias locales, que siguen mucho m谩s
atentamente, porque las consideran m谩s pr贸ximas. Por otro lado, Jensen (1986)
observa que los hombres obtienen legitimaci贸n de los noticiarios televisivos
porque son una oportunidad para refrendar sus sentimientos de pertenencia a un
orden social establecido. Por el contrario, las mujeres se sienten excluidas de
este orden social dominante y evitan mayoritariamente el seguimiento de programas
芦serios禄 de actualidad e informativos (Holopainen, 1984; Thoveron, 1987)
Las perspectivas feministas han manifestado un creciente inter茅s por las
relaciones de la mujer con el periodismo de actualidad y, m谩s globalmente, con
el mundo de la esfera p煤blica. Tradicionalmente, las noticias y lo que las
rodea han sido consideradas por la cr铆tica feminista como ajenas a los
intereses sociales y pol铆ticos de la mayor铆a de las mujeres. Si bien
constatamos que las formas televisivas de la actualidad se alejan de los
par谩metros de estilo de las mujeres, a lo largo de los a帽os 90 se han planteado
ciertas transformaciones que deben ser analizadas.
Uno de los 谩mbitos m谩s innovadores ha sido la creciente incorporaci贸n de la
mujer a las redacciones de los noticiarios televisivos, los cuales tambi茅n han
incorporado un proceso de intimaci贸n de sus contenidos.5 Estas
aparentes transformaciones en un terreno dominado por hombres ponen de
manifiesto una lucha entre las te贸ricas feministas por evaluar cu谩l puede ser
la participaci贸n de las mujeres en estas nuevas tareas. Obviamente, las cadenas
de televisi贸n no pueden responsabilizarse de los bajos perfiles de mujeres que
aparecen en el mundo industrial, pol铆tico, deportivo y econ贸mico. Quiz谩 la
lectura de las noticias por una mujer remarca a煤n m谩s su exclusi贸n como sujetos
de las noticias y su intervenci贸n marginal en la esfera p煤blica.
Para la mujer, tener la oportunidad de asumir una voz de autoridad como
conductoras de los noticiarios puede convertirse en un modo secundario de
participar como invitadas, en una representaci贸n meramente decorativa en el
discurso de la actualidad. Esta mayor visibilidad de las mujeres como
reporteras y conductoras de los noticiarios televisivos puede leerse tambi茅n
como un intento de incorporarlas a la esfera p煤blica bajo las condiciones
existentes marcadas por los hombres; o puede interpretarse, en cambio, como que
las mujeres deber铆an defender sus propios valores e insistir en las diferencias
en relaci贸n con los hombres. Este dilema confronta versiones feministas
diversas en cuanto a si se debe participar en una esfera p煤blica burguesa y
sexista o si, por el contrario, habr铆a que replantear las aportaciones
femeninas desde una filosof铆a m谩s particularista y contextual de la vida
p煤blica (Holland, 1987).
驴Tiene la mujer alguna posibilidad de intervenci贸n a la hora de configurar
una manera diferente y particular de organizar y transmitir las noticias? El
estudio detallado del proceso de intimaci贸n de los noticiarios televisivos
holandeses pone de manifiesto c贸mo algunos de los valores propios de la esfera
privada han sido transferidos a la esfera p煤blica de las noticias
convencionales. No obstante, la comprobaci贸n en el 谩mbito de la recepci贸n es
todav铆a una inc贸gnita. La forma en que las mujeres provenientes de contextos
sociales y culturales diversos, con unas predisposiciones intelectuales y
pol铆ticas diferentes, se dirigen a los noticiarios televisivos, que presentan
nuevas tendencias de puesta en escena, s贸lo puede explicarse si se reconoce la
creciente heterogeneidad de la mujer como categor铆a social y cultural.
Por lo tanto, es dificultoso proponer un modelo feminista universal como
norma para la vida p煤blica. A pesar de ello, las reorientaciones continuas en
el campo de los discursos p煤blicos hacen emerger la cuesti贸n del g茅nero y de la
diferencia como puntos b谩sicos. No cabe duda de que la experiencia comunicativa
y social holandesa dista de ser comparable con la del estado espa帽ol, por
ejemplo. Sin embargo, es 煤til constatar las pol茅micas direcciones que toma la
literatura acad茅mica feminista, m谩s actual e innovadora, en cuanto a la
comprensi贸n de las relaciones mujer-noticiarios televisivos (Zoonen, 1991;
1994).
Los retratos medi谩ticos no tienen correspondencia directa con las
percepciones del p煤blico sobre los papeles de g茅nero. Esta limitaci贸n debe
estar siempre presente en toda predicci贸n extra铆da 煤nicamente a partir de los
contenidos televisivos. Ello provoca que las metodolog铆as que se utilicen en
los descubrimientos sobre los efectos de la televisi贸n en la estereotipaci贸n de
los g茅neros deban ser matizadas y enmarcadas en un conjunto de otros factores
contextuales inductores.
La presencia de los g茅neros en la informaci贸n
televisiva
Un ejemplo de la funci贸n de mediaci贸n (2). Un
an谩lisis de caso: la presencia de la mujer en cuatro noticiarios televisivos
La representaci贸n de la mujer como actor social que protagoniza la actualidad informativa tiene en el noticiario televisivo un elemento central en su proceso de proyecci贸n hacia la opini贸n p煤blica. A continuaci贸n presentamos algunos resultados del estudio aplicado a una muestra de cuatro noticiarios de noche correspondientes a dos canales televisivos p煤blicos y dos privados: Televisi贸n Espa帽ola (TVE-1), Televisi贸 de Catalunya (TV3), Antena 3 y Tele 5, analizados a lo largo de diez d铆as laborables durante dos semanas consecutivas. Una primera forma de representaci贸n: la presencia
de nombres propios
Una primera forma de representaci贸n de los g茅neros en el discurso de actualidad es el nombre propio. Sin comportar ning煤n sentido determinado nos permite, sin embargo, una primera aproximaci贸n al conjunto de actores sociales presentes en el noticiario televisivo. De forma general, el noticiario televisivo sigue una pauta presente en el conjunto de la cultura audiovisual: la realidad se representa a trav茅s de un proceso de personalizaci贸n de las instituciones y los colectivos sociales conjuntamente con una dramatizaci贸n de las formas discursivas. Los actores individuales an贸nimos y desvinculados de instituciones son pr谩cticamente inexistentes. Dicho de otra forma, en el noticiario televisivo, los actores sociales que son protagonistas no son ni mujeres ni hombres sino, preferentemente, instituciones o 茅lites varias (cient铆ficos, deportistas, m茅dicos). No obstante, si observamos qu茅 g茅nero manifiesta estas instituciones y 茅lites sociales, podemos afirmar que la gran mayor铆a, de sus representantes son hombres, mientras que el g茅nero femenino queda en una posici贸n muy secundaria. En el conjunto de mujeres que son protagonistas de la actualidad, observamos mayoritariamente una posici贸n social alta, excepto aquellas que son testigos an贸nimos de sucesos de actualidad que pertenecen a otros sectores sociales. El nombre propio es el componente discursivo m谩s presente en el discurso
del noticiario y la forma m谩s b谩sica de contacto con el receptor. Esta funci贸n
de contacto permite que el receptor est茅 atento de forma selectiva y reconozca
a los protagonistas de la actualidad en un discurso medi谩tico que se caracteriza
por una elevada cadencia de las im谩genes y de sonido. Por otro lado, el
elemento discursivo es lo que permite conseguir una cierta uniformizaci贸n de la
recepci贸n de un p煤blico masivo a modo de nexo entre receptores de todo tipo
sometidos a un mismo formato. La dramatizaci贸n es el segundo elemento que
permite establecer un f谩cil acceso al conocimiento de los contenidos de la
actualidad informativa.
La presencia del nombre propio, sin tener en cuenta el sumario, es
relevante en el conjunto de los noticiarios, a pesar de que presenten algunas
diferencias significativas: TVE-1 (765 nombres propios), TV 3 (749), Tele 5
(634) y Antena 3 (516). La representaci贸n primaria de los g茅neros que se
establece en este indicador constituye un primer dato representativo de una
situaci贸n general: la media de la presencia de nombres propios de mujeres y
hombres (una vez, m谩s excluyendo el sumario) es de un13 % para el g茅nero
femenino y de un 87% para el g茅nero masculino.
![]() S贸lo en las 谩reas de sociedad y cultura se observan unos 铆ndices elevados
de presencia de nombres femeninos, juntamente, aunque en menor entidad, con el
谩rea de pol铆tica interior y ordinaria y en actividades del poder ejecutivo
(este 煤ltimo con porcentajes muy inferiores a los nombres masculinos).
De forma semejante a los titulares de la prensa escrita, los sumarios se
han convertido en la forma m谩s primaria de percepci贸n de la actualidad, en los
que el receptor toma contacto con los temas de actualidad que constituyen la
agenda del d铆a. La m谩xima atenci贸n se produce en estos tres o cuatro minutos
que introducen las informaciones m谩s significativas y la funci贸n de
representaci贸n m谩s estricta. En el sumario, la desigualdad en la representaci贸n
de los g茅neros se incrementa respecto al resto del noticiario. M谩s
concretamente, la presencia de nombres masculinos es mucho m谩s dominante en los
noticiarios de las cadenas p煤blicas (91 % en TVE-1 y 91 % en TV3) que en las
cadenas de televisi贸n privadas (con un 77,7% en Tele 5 y un 83% en Antena 3).
La presencia de la mujer en el sumario queda reducida a una representaci贸n
deportiva en el trofeo ten铆stico de Roland Garros y a la de dos ministras del
gobierno espa帽ol.
La presencia de nombres propios en el conjunto del discurso de actualidad
no es homog茅nea en las 谩reas tem谩ticas que est谩n presentes en el noticiario
televisivo, del mismo modo que tampoco se produce una distribuci贸n semejante en
todas las cadenas de televisi贸n que han sido sometidas a an谩lisis. La
representaci贸n de la mujer tiene en los temas sociales su incidencia m谩s
elevada, juntamente con el discurso sobre la actualidad de los partidos
pol铆ticos y la cultura. Se puede observar esta distribuci贸n por 谩reas tem谩ticas
en la tabla 3.
Los actores sociales presentes en el noticiario
televisivo: los protagonistas de la actualidad y las secciones informativas
La representaci贸n de la realidad no tiene 煤nicamente en el nombre propio un indicador clave. Cuando hablamos de actualidad y de opini贸n p煤blica, 驴de qui茅n hablamos y en qu茅 secciones las encontramos? El conjunto de los actores sociales presentes en la actualidad determina c贸mo se produce la percepci贸n de la realidad en cuanto a los individuos y a las instituciones, que adquieren un valor de car谩cter p煤blico a trav茅s de su presencia continuada en los medios de comunicaci贸n. ![]() ![]() Como hemos comentado anteriormente, los noticiarios hacen referencia a
instituciones y a una 茅lite de la cultura, el deporte y la sociedad que son
representados a trav茅s de determinados individuos. La representaci贸n p煤blica de
las instituciones no se refiere a su organizaci贸n, composici贸n o formas de
relaci贸n institucional, sino a determinados individuos que son representados como
parte de un discurso dramatizado en el marco general de estas instituciones.
Los protagonistas de la realidad social que acaparan la mayor parte del
discurso period铆stico se concentran en ciertos actores sociales que podemos
afirmar que protagonizan la actualidad: deportes, poder ejecutivo, jefes de
estado y de gobierno, representantes de partidos pol铆ticos, sistema judicial,
fuerzas del orden p煤blico, terroristas y empresarios e instituciones
financieras. Este conjunto de actores abarca el 72,48% del discurso en TVE-1,
el 63,24% en Televisi贸 de Catalunya-TV3, el 70% en Tele 5 y el 68% en Antena 3.
La presencia de la mujer en las secciones que forman el noticiario tambi茅n
es desigual. As铆, si tenemos en cuenta las secciones, seg煤n el n煤mero de las
noticias presentes, el tiempo en pantalla y el orden o situaci贸n de las
noticias en el conjunto del informativo, aquellas que constituyen el n煤cleo de
las informaciones de actualidad muestran un bajo 铆ndice de representaci贸n de
personajes femeninos mientras que aquellas secciones que son constantes, pero
de menor relevancia (sociedad, ciencia y tecnolog铆a, cultura, etc.) est谩n
protagonizadas por un 铆ndice m谩s elevado de actores sociales femeninos.
Como se puede observar en la tabla 5, a diferencia de las secciones preferentes
que conforman los noticiarios televisivos, las secciones secundarias presentan,
a grandes rasgos, una proporci贸n de presencia femenina mucho mayor (a excepci贸n
de los deportes, que a pesar de ser una secci贸n secundaria tiene una
importancia creciente en el formato de los noticiarios televisivos, y donde la
inmensa mayor铆a del protagonismo es de los actores masculinos). La presencia de
las mujeres en algunas de estas secciones da constancia de los papeles m谩s
comunes que suelen desempe帽ar en el discurso de la actualidad. As铆, por
ejemplo, a menudo aparecen como protagonistas v铆ctimas en el marco de la cr贸nica
de sucesos, donde son vejadas y maltratadas (con una frecuencia desmesurada, a
causa de agresiones masculinas).
![]() ![]() A modo de conclusi贸n
La conocida frase que da a la televisi贸n la cualidad de ventana abierta al mundo sin duda ha llegado a confirmarse ampliamente. Para muchos ciudadanos, el formato del noticiario de televisi贸n se ha convertido en su v铆a de acceso preferente al conocimiento del entorno social e hist贸rico. En la pantalla se nos representa la realidad seg煤n las exigencias de un formato televisivo (minutaje, cadencia, imagen y testimonios, espectacularidad, dramatizaci贸n) y las formas de selecci贸n y de tratamiento que un grupo profesional (periodistas y profesionales del audiovisual) aplica seg煤n unas determinadas rutinas. El noticiario televisivo es actualmente el instrumento m谩s significativo de aquello que Lippmann en los a帽os 20 identificaba como la necesidad de inventar instrumentos que nos permitan escuchar, ver y estar atentos a todo aquello que necesitamos conocer y sobre lo que hace falta opinar, pero que no podemos conocer a trav茅s de una acci贸n personalizada u organizada. El noticiario televisivo es una ventana privilegiada que nos muestra el paisaje de la actualidad y, por tanto, uno de los instrumentos m谩s relevantes de la actual cultura audiovisual. Pero, como hemos visto, todas las ventanas est谩n orientadas y representan una perspectiva concreta sobre el entorno. El caso de la presencia de los g茅neros en la representaci贸n de la actualidad constituye un ejemplo significativo, entre otros, de esta orientaci贸n en la representaci贸n de la sociedad. De forma general, podr铆amos decir que los noticiarios televisivos dan una
representaci贸n de la actualidad de la que no son protagonistas ni las mujeres
ni los hombres, sino las instituciones y algunas profesiones que protagonizan
la actualidad. No estamos ante un universo masculino o femenino, sino ante un
universo institucional y de representaci贸n profesional. El deporte y los
deportistas, el ejercicio del poder ejecutivo, el sistema judicial y el sistema
de partidos, juntamente con las fuerzas de orden p煤blico, y, en menor
presencia, los sectores financieros, constituyen las instituciones que son
hegem贸nicas en el discurso del noticiario. En sentido contrario, la vida
cotidiana y el ciudadano en sus quehaceres diarios est谩n pr谩cticamente
ausentes, excepto cuando la persona an贸nima hace acto de presencia como testigo
en la pantalla de cualquier suceso de la actualidad.
Pero estas instituciones y profesiones se manifiestan en el noticiario a
trav茅s de personajes o actores sociales que identifican las instituciones y las
profesiones. En este elemento es donde encontramos una manifestaci贸n del g茅nero
con una clara diferenciaci贸n entre un universo masculino y un universo
femenino. La media general de presencia de protagonistas masculinos en la
representaci贸n de la actualidad es del 78%; la media general de presencia de
protagonistas femeninos en la representaci贸n de la actualidad es del 22%. En
los dos polos opuestos de la representaci贸n de acontecimientos p煤blicos a
trav茅s de la presencia de actores sociales femeninos, se observa una escasa
representaci贸n en las secciones estatal, internacional, actualidad judicial,
econom铆a y finanzas, mientras que la presencia m谩s significativa se sit煤a en
las secciones de sociedad, cr贸nica de sucesos (b谩sicamente, como v铆ctima o
testigo an贸nimo), medicina y ciencias de la salud, cultura y medio ambiente. La
representaci贸n femenina se produce de forma neutra, sin valoraciones
manifiestas en sentido positivo o negativo; se da una presencia de los dos
g茅neros a modo de visi贸n objetiva y profesionalizada de la realidad por parte
de los entes televisivos y de los periodistas que ejercen su profesi贸n, pero se
presupone tambi茅n una forma de presencia de los g茅neros que est谩 arraigada en
la realidad social y que es objeto de la acci贸n de los periodistas y del
noticiario televisivo.
As铆 pues, el an谩lisis de los noticiarios televisivos como constructores
hegem贸nicos del discurso informativo provoca un conjunto de significaciones
impl铆citas y de estructuras t谩citas a partir de las cuales se refuerza una
jerarquizaci贸n determinada de la realidad social. Los formatos de los
noticiarios construyen un espacio realista que viene definido convencionalmente
por las recontextualizaciones informativas.
Ciertamente, los noticiarios construyen los discursos cotidianos de
actualidad como resultado de una pr谩ctica profesional derivada de la aplicaci贸n
de unas t茅cnicas period铆sticas determinadas dise帽adas para la obtenci贸n de unos
objetivos preestablecidos (de modo figurado, podr铆a afirmarse que los
noticiarios presentan b谩sicamente talking
heads insertados en un flujo de
informaciones intermitentes y variadas). Tambi茅n, situ谩ndolos en el g茅nero de
los informativos, los noticiarios ser铆an unas narraciones con un ritmo y un tempo
determinados que se desarrollan en el marco de una estructura fuertemente
codificada y f谩cilmente identificable. De todas maneras, los noticiarios son la
construcci贸n estereotipada y jerarquizada de la actualidad, y pueden ser
estudiados por su composici贸n, sus intencionalidades y sus representaciones.
La dimensi贸n hist贸rica de las noticias como forma de conocimiento determina
un sistema simb贸lico con su propia l贸gica, a trav茅s del cual ciertos aspectos
de la realidad se definen en funci贸n de unas regularidades espec铆ficas en unos
contextos de legitimidad determinados. En este sentido, el an谩lisis textual -y
de contenido- de los mensajes se convierte en una necesidad fundamental, ya
que, a pesar de su polisemia, contiene su estructura distintiva. No cabe duda
de que la audiencia no ve meramente lo que desea, porque un noticiario es mucho
m谩s que una ventana abierta al mundo; de hecho, se configura como un conjunto
de mecanismos significantes con una gran potencia institucional y discursiva.
A pesar de este aspecto m谩s formal de los noticiarios, no se debe
menospreciar la vertiente ambigua, de cambio y de diferenciaci贸n constante de este
g茅nero televisivo, aparentemente tan estable. Efectivamente, los procesos de
diferenciaci贸n y de actualizaci贸n permanentes de los g茅neros televisivos
aseguran su reproducci贸n adapt谩ndose a nuevos 谩ngulos y flexibilizando las
categor铆as de an谩lisis. Por este motivo, las f贸rmulas gen茅ricas no son
mec谩nicas, sino que est谩n sometidas a presi贸n y transformaci贸n por las pr谩cticas
sociales de recepci贸n de los grupos de audiencia, constituy茅ndose como el resultado
de un complejo proceso de negociaci贸n y de conflicto sobre lo que se representa
y lo que se quiere decir.
A la definici贸n abierta y polivalente de la teor铆a de los g茅neros
televisivos, debemos a帽adir a continuaci贸n la construcci贸n plural de las
identidades de g茅nero. No obstante, idealmente, el caso de los noticiarios
remarca su proximidad con la teor铆a de la esfera p煤blica, a partir de la cual
los ciudadanos bien informados est谩n en disposici贸n de participar en asuntos
p煤blicos en el ejercicio de sus deberes democr谩ticos (Dahlgren, 1995)
Debemos reconocer la necesidad de plantear una explicaci贸n hist贸rica de las
actividades de interpretaci贸n, aunque no puede conseguirse sin ensayar
previamente una interpretaci贸n profundizada de los textos medi谩ticos objeto de
an谩lisis. As铆 pues, los noticiarios televisivos como fen贸meno comunicativo
est谩n considerados como una intersecci贸n discursiva sintom谩tica de los cambios
fundamentales (y, por extensi贸n, de las reproducciones sistem谩ticas) en
relaci贸n con las estructuras masculinas y femeninas construidas a trav茅s de su
formato comunicativo.
Estas tendencias de cambio y de retuerzo constantes est谩n inrerrelacionadas
y pueden resumirse en los siguientes puntos:
1. Los noticiarios televisivos no son una f贸rmula est谩tica o inocente de construcci贸n de la realidad informativa. Act煤an como un espejo ante el cual las discriminaciones sociales de g茅nero se reflejan con mayor o menor correspondencia con la situaci贸n existente en la sociedad. 2. Los discursos de actualidad configurados por los noticiarios televisivos
tienden a ampliar el distanciamiento de los papeles otorgados a las mujeres y a
los hombres an贸nimos en relaci贸n con la l贸gica institucional prevaleciente.
Dentro de esta l贸gica institucional, la invisibilidad de la mujer al acercarse
a las esferas del poder (pol铆tica, econom铆a, 谩mbito judicial, etc.) se agudiza
muy notablemente.
3. Es perfectamente posible reconsiderar estrategias que tiendan a la
transformaci贸n de las producciones televisivas para as铆 acercarlas a la
ciudadan铆a y, m谩s concretamente, a las mujeres como colectivo que queda
discriminado en la representaci贸n y recepci贸n de los noticiarios, alejados de
sus intereses y expectativas de identidad. Primeramente, se deber铆a evitar caer
en la trampa habitual de interpretar la posible feminizaci贸n de la informaci贸n
de actualidad como una p茅rdida de seriedad derivada de la sustituci贸n creciente
de las hard news hacia otras
dimensiones m谩s soft, menospreciadas
como interiores y con menor prestigio social.
4. De hecho, la distinci贸n tradicional por g茅nero de la esfera p煤blica y la
privada parte de la reproducci贸n de dicotom铆as falseadoras. Se deber铆an
arbitrar medidas de superaci贸n del sexismo existente en la cultura de g茅nero,
por el cual se privilegian actuaciones masculinas o femeninas para convertirse
en ciudadanas. Ciertamente, las posiciones de g茅nero pueden ser un punto de
partida para la actividad pol铆tica, definiendo intereses e identidades varias,
pero en ning煤n caso deber铆an considerarse como el punto de llegada. En
consecuencia, se deber铆a erradicar la divisi贸n sexista p煤blico-privado,
redefiniendo las fronteras y centr谩ndose en la articulaci贸n de espacios
discursivos capaces de entender la ciudadan铆a como una forma espec铆fica de
identidad articulada a trav茅s de pr谩cticas contextualizadas.
5. Las divisiones por g茅nero de la fuerza de trabajo en las organizaciones
medi谩ticas plantean el dilema de si un incremento de las periodistas puede
mejorar o presentar alternativas en las formas de representaci贸n de la
feminidad. Este planteamiento presupone que las estructuras de producci贸n
pueden modificarse seg煤n el g茅nero, y afectar as铆 el proceso de codificaci贸n y,
en 煤ltima instancia, la construcci贸n del g茅nero en los textos medi谩ticos. Sin
embargo, hay que matizar: las construcciones sociales y culturales de la feminidad
y de la masculinidad no implican necesariamente una interpretaci贸n un铆voca, ya
que las audiencias se apropian de la multiplicidad de significados medi谩ticos
de una manera activa e imprevisible seg煤n las preferencias individuales, los
condicionantes sociales, las peculiaridades culturales y las circunstancias
hist贸ricas contingentes. El hecho de reforzar la trascendencia de las
actividades de interpretaci贸n de las audiencias no resta importancia, sino que
refuerza la conveniencia de impulsar la ideaci贸n de estrategias de intervenci贸n
en la producci贸n institucional de los distintos contenidos medi谩ticos.
1. Este art铆culo presenta algunos de los resultados obtenidos de la
investigaci贸n titulada Mujer y
televisi贸n. La representaci贸n de la mujer en los noticiarios televisivos
llevada a cabo por tres investigadores de la Universitat Pompeu
Fabra (Jordi Farr茅 y Enric Saperas del Departamento de Periodismo y de
Comunicaci贸n Audiovisual, y Vicen莽 Navarro del Departamento de Ciencias
Pol铆ticas y Sociolog铆a) financiada por el Institut Catal脿 de la Dona. Para llevar a
cabo nuestra investigaci贸n, hemos analizado una muestra de dos semanas
seleccionadas al azar y hemos analizado los noticiarios presentes de lunes a
viernes para as铆 garantizar una homogeneidad de formatos que son propios del prime time de los d铆as laborables. La
muestra recoge los noticiarios del 25 al 29 de mayo y del 1 al 5 de junio de
1998. Se han seleccionado dos canales p煤blicos (TVC-TV3 y TVE-1 y dos canales
privados (Antena 3 y Tele 5), de los que se ha obtenido la muestra. En total,
se han analizado 27 horas y 35 minutos.
2. Lippmann, Walter (1922). Public
Opinion. Nueva York: The Free
Press.
3.
脥dem. Op. cit., p. 18
4.
脥dem. Op. cit., p.10
5. Zoonen, L, van (1988). 芦Rethinking women and the news禄. European Journal of Communication,3, p. 35-53.
|
Sobre el autor
JORDI FARR脡
Licenciado en Sociologia y Ciencias de la Informaci贸n y Periodismo.
ENRIC SAPERAS
Doctor en Filosofia. Professor de Teoria de la Comunicaci贸 al Departament de Periodisme de la UAB. Doctor
en Ci 猫 ncies
de la Comunicaci 贸 per
la Universitat Aut 貌 noma
de Barcelona Professor de la Universitat Pompeu Fabra.
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